¡Como católicos, creemos firmemente que Dios tiene un plan para nuestras vidas! A algunos los llama al matrimonio, a otros al sacerdocio y a otros a la vida religiosa o a vivir como solteros generosos. Vivir plenamente nuestras propias vocaciones y enseñar a los jóvenes a discernir el llamado de Dios es un deber serio, pero también gozoso. Durante esta semana, anime a los jóvenes en su vida (hijos, nietos, estudiantes y amigos) a estar abiertos si Dios los llama al sacerdocio o a la vida religiosa.